En estos momentos vivo una
situación extraña, difícil, diferente, pero sin lugar a dudas importante.
Después de veinte años (quizás menos) de estudiar todo ha acabado. Vendrán nuevas formas de desarrollo: una
maestría y con buena suerte o con una buena preparación un doctorado. Futuros
estudios sin lugar a dudas me enriquecerán como profesionista y en mi forma de
Ser, pero el ciclo terminó o terminará en dos cortas semanas, haciendo que me cuestione
infinidad de preguntas. En definitiva, me encuentro en un momento de reflexión
en cuanto a todo lo que concierne a mi vida, razón por la que decidí abrir este
blog, claro también por mi gusto a escribir, aunque no podría calificarme de buena.
Estudie la Licenciatura en
Ciencias de la Comunicación y un año después decidí cursar al mismo tiempo la
Licenciatura en historia. A menudo me preguntan cuál de las dos escuelas me
apasiona más. La verdad es que ya no tengo que pensar en que contestar, historia
es la respuesta definitiva. Comunicación, me dejó una serie de habilidades que
han permitido que crezca en muchas áreas en mi vida, pero, sin lugar a dudas,
historia es mi vocación. En vez de solucionar
dudas con esta respuesta, la incertidumbre parece aumentar, ¿por qué
historia? Cuando salí de comunicación no estaba segura de por qué la estudie,
terminando ahorita la licenciatura en historia sé que tomé la decisión
correcta, real, no aparente de lo que quiero ser, pero reitero ¿por qué
historia?
Supongo que ningún historiador
puede contestar esta pregunta, al menos no de una forma segura, y eso se debe a que constantemente cambia la
respuesta, pero supongo que ese mismo cambio es lo interesante. Terminando la
escuela me he dado cuenta que si pienso históricamente, y creo que llegué a esa
conclusión hace no mucho. Todas las personas somos históricas, eso es fácil de
concluir, sin embargo no todas las personas nos damos cuenta de ello, ya que
ser personas históricas no sólo significa ser parte de la historia, sino pensar
históricamente. Eso sólo puede lograrse a través de la práctica y quizás nunca
se deje de aprender, cada día se descubren cosas nuevas, cada momento
descubrimos que menos sabemos.
Es importante deshacernos de
mitos o al menos lo fue para mí. LA HISTORIA NO SIRVE PARA NO REPETIR LOS
ERRORES. Los errores siempre se repetirán, sino cómo explicar hechos que
suceden en la actualidad y que vemos en los libros de historia. La historia
sirve para vivir en el presente, comprender el pasado y analizar el futuro, al
menos desde mi perspectiva: no estudié en una escuela para regresar en el
tiempo o en una escuela que enseña a adivinar al futuro, pero si en una escuela que
enseña cómo comprender mi pasado colectivo e individual, para entender mi yo presente
y actuar correctamente en el futuro, de acuerdo a mi comprensión.
Entendí que estudio historia
cuando todo lo que hago lo relaciono de acuerdo a los procedimientos que se
utilizan para realizar historiografía, los aplicas a tu vida diaria. Piensas históricamente
cuando reflexionas un hecho actual a
través de metodologías históricas, un problema personal también se analiza de
esta forma y las respuestas empiezan aparecer mágicamente. Aprendes o aprendí
que para encontrar no se tiene que buscar, aunque esto no significa que no se
parta de algo, las preguntas son importantes, ya que sólo así se llega a un
conocimiento nuevo, a algo diferente. Concluí que para comprender a los
documentos al igual que a las personas no tengo que analizar lo que dicen, sino
lo que no dicen, lo que dicen es lo aparente, pero lo que no dicen es lo real.
Me enseñaron a saber que lo que se oculta es por miedo, es por algo que no se
quiere decir, los silencios y los espacios vacíos en los documentos y en las
palabras son señales de que algo está presente.
Sin lugar a dudas, me gusta
escribir, leer, analizar. Abrir un libro y leer palabra a palabra los escritos
de grandes historiadores es mágico. Bloch, Foucault, Geertz, Ginzburg, Braudel,
Todorov en definitiva, junto a pensamientos de compañeros y maestros han
cambiado mi perspectiva. Analizar cada una de sus palabras y plasmarlas en
situaciones diferentes me han enseñado a pensar históricamente, aunque supongo
que si alguno de ellos leyera lo que escribo estaría en total desacuerdo, pero
la historia al final no creo que se encuentre en estos espectaculares libros
sino en nuestro pensar cotidiano. Y por eso estudié historia.