domingo, 9 de diciembre de 2012

Si se cae una rama en una bosque y nadie lo escucha, ¿la rama se cayó?


Cuando uno no logra dormir se le vienen cosas a la cabeza. Uno no puede dejar de evitar  que vengan recuerdos a la mente. Entonces, a parece un escena de la niñez, que se repite en diferentes momentos de mi vida, pero siempre a la hora de la comida. Mi papá pregunta “¿Cuál es el sonido de una mano cuando aplaude sola?”. Qué tortura, la verdad no tengo la menor idea. Ahí me tienen con una sola mano tratando de aplaudir: no hay sonido, quizás sólo está presente la fricción que hacen los dedos al chocar con la palma de la mano. Supongo que la idea no que conteste esa respuesta. No contento con el dolor de cabeza que provocó en mí, se le ocurre hacer otra pregunta, con el mismo grado de dificultad “Si se cae una rama en una bosque y nadie lo escucha, ¿la rama se cayó?”. De nuevo la imaginación empieza a trabajar. Uno ve un bosque, con un árbol en medio de ese lugar y una roma floja, pero ¿la rama se cayó? Entonces, comienzo a pensar:

Según Aristóteles, la rama no se cayó, si nadie la vio no se puedo caer, los sentidos son los que ayudan a comprender el mundo. Por otro lado Platón, quizás hubiera respondido que si se cayó porque ya existía una idea innata donde existe una idea de una rama, y que aunque alguien lo hubiera visto eso no determina nada, los sentidos no son de fiarse. Por otro lado, Berkeley tal vez hubiera dicho que no se cayó, vivimos en un mundo de sueños, si es un sueño no se pudo caer. Pero tal vez algunos historiadores dirían que si nadie vio la rama caerse, no sucedió el fenómeno, un hecho histórico sólo existe hasta que alguien lo ve y lo narra. Otros historiadores tal vez hubieran pensado que el que se cayera depende del tiempo y el espacio de la sociedad en que se cayó o no se cayó la rama porque la realidad es una construcción social: posiblemente Gramsci estaría parcialmente de acuerdo, porque diría que el que la rama se cayera o no lo hiciera dependería de lo que dicten los grupos hegemónicos y la percepción que tienen las personas de la realidad.

Entonces decidí que era mejor dormir y dejar de pensar en ramas.
 
 

jueves, 6 de diciembre de 2012

¿Por qué historia?


En estos momentos vivo una situación extraña, difícil, diferente, pero sin lugar a dudas importante. Después de veinte años (quizás menos) de estudiar todo ha acabado.  Vendrán nuevas formas de desarrollo: una maestría y con buena suerte o con una buena preparación un doctorado. Futuros estudios sin lugar a dudas me enriquecerán como profesionista y en mi forma de Ser, pero el ciclo terminó o terminará en dos cortas semanas, haciendo que me cuestione infinidad de preguntas. En definitiva, me encuentro en un momento de reflexión en cuanto a todo lo que concierne a mi vida, razón por la que decidí abrir este blog, claro también por mi gusto a escribir, aunque no podría calificarme de buena.

Estudie la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y un año después decidí cursar al mismo tiempo la Licenciatura en historia. A menudo me preguntan cuál de las dos escuelas me apasiona más. La verdad es que ya no tengo que pensar en que contestar, historia es la respuesta definitiva. Comunicación, me dejó una serie de habilidades que han permitido que crezca en muchas áreas en mi vida, pero, sin lugar a dudas, historia es mi vocación. En vez de solucionar  dudas con esta respuesta, la incertidumbre parece aumentar, ¿por qué historia? Cuando salí de comunicación no estaba segura de por qué la estudie, terminando ahorita la licenciatura en historia sé que tomé la decisión correcta, real, no aparente de lo que quiero ser, pero reitero ¿por qué historia?

Supongo que ningún historiador puede contestar esta pregunta, al menos no de una forma segura,  y eso se debe a que constantemente cambia la respuesta, pero supongo que ese mismo cambio es lo interesante. Terminando la escuela me he dado cuenta que si pienso históricamente, y creo que llegué a esa conclusión hace no mucho. Todas las personas somos históricas, eso es fácil de concluir, sin embargo no todas las personas nos damos cuenta de ello, ya que ser personas históricas no sólo significa ser parte de la historia, sino pensar históricamente. Eso sólo puede lograrse a través de la práctica y quizás nunca se deje de aprender, cada día se descubren cosas nuevas, cada momento descubrimos que menos sabemos.

Es importante deshacernos de mitos o al menos lo fue para mí. LA HISTORIA NO SIRVE PARA NO REPETIR LOS ERRORES. Los errores siempre se repetirán, sino cómo explicar hechos que suceden en la actualidad y que vemos en los libros de historia. La historia sirve para vivir en el presente, comprender el pasado y analizar el futuro, al menos desde mi perspectiva: no estudié en una escuela para regresar en el tiempo o en una escuela que enseña a  adivinar al futuro, pero si en una escuela que enseña cómo comprender mi pasado colectivo e individual, para entender mi yo presente y actuar correctamente en el futuro, de acuerdo a mi comprensión.

Entendí que estudio historia cuando todo lo que hago lo relaciono de acuerdo a los procedimientos que se utilizan para realizar historiografía, los aplicas a tu vida diaria. Piensas históricamente cuando reflexionas un hecho actual  a través de metodologías históricas, un problema personal también se analiza de esta forma y las respuestas empiezan aparecer mágicamente. Aprendes o aprendí que para encontrar no se tiene que buscar, aunque esto no significa que no se parta de algo, las preguntas son importantes, ya que sólo así se llega a un conocimiento nuevo, a algo diferente. Concluí que para comprender a los documentos al igual que a las personas no tengo que analizar lo que dicen, sino lo que no dicen, lo que dicen es lo aparente, pero lo que no dicen es lo real. Me enseñaron a saber que lo que se oculta es por miedo, es por algo que no se quiere decir, los silencios y los espacios vacíos en los documentos y en las palabras son señales de que algo está presente.

Sin lugar a dudas, me gusta escribir, leer, analizar. Abrir un libro y leer palabra a palabra los escritos de grandes historiadores es mágico. Bloch, Foucault, Geertz, Ginzburg, Braudel, Todorov en definitiva, junto a pensamientos de compañeros y maestros han cambiado mi perspectiva. Analizar cada una de sus palabras y plasmarlas en situaciones diferentes me han enseñado a pensar históricamente, aunque supongo que si alguno de ellos leyera lo que escribo estaría en total desacuerdo, pero la historia al final no creo que se encuentre en estos espectaculares libros sino en nuestro pensar cotidiano. Y por eso estudié historia.