Cuando uno no logra dormir se le
vienen cosas a la cabeza. Uno no puede dejar de evitar que vengan recuerdos a la mente. Entonces, a
parece un escena de la niñez, que se repite en diferentes momentos de mi vida,
pero siempre a la hora de la comida. Mi papá pregunta “¿Cuál es el sonido de
una mano cuando aplaude sola?”. Qué tortura, la verdad no tengo la menor idea.
Ahí me tienen con una sola mano tratando de aplaudir: no hay sonido, quizás
sólo está presente la fricción que hacen los dedos al chocar con la palma de la
mano. Supongo que la idea no que conteste esa respuesta. No contento con el dolor
de cabeza que provocó en mí, se le ocurre hacer otra pregunta, con el mismo
grado de dificultad “Si se cae una rama en una bosque y nadie lo escucha, ¿la
rama se cayó?”. De nuevo la imaginación empieza a trabajar. Uno ve un bosque,
con un árbol en medio de ese lugar y una roma floja, pero ¿la rama se cayó?
Entonces, comienzo a pensar:
Según Aristóteles, la rama no se
cayó, si nadie la vio no se puedo caer, los sentidos son los que ayudan a
comprender el mundo. Por otro lado Platón, quizás hubiera respondido que si se
cayó porque ya existía una idea innata donde existe una idea de una rama, y que
aunque alguien lo hubiera visto eso no determina nada, los sentidos no son de
fiarse. Por otro lado, Berkeley tal vez hubiera dicho que no se cayó, vivimos
en un mundo de sueños, si es un sueño no se pudo caer. Pero tal vez
algunos historiadores dirían que si nadie vio la rama caerse, no sucedió el
fenómeno, un hecho histórico sólo existe hasta que alguien lo ve y lo narra. Otros
historiadores tal vez hubieran pensado que el que se cayera depende del tiempo
y el espacio de la sociedad en que se cayó o no se cayó la rama porque la realidad
es una construcción social: posiblemente Gramsci estaría parcialmente de
acuerdo, porque diría que el que la rama se cayera o no lo hiciera dependería
de lo que dicten los grupos hegemónicos y la percepción que tienen las personas
de la realidad.
Entonces decidí que era mejor
dormir y dejar de pensar en ramas.

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